Complex Adaptative Systems

La investigación de acción participativa y lo transdisciplinar

 

El estudio de los sistemas complejos es interdisciplinario, es decir que pone en contacto a personas de diferentes disciplinas académicas. Se trata pues, de poner a trabajar conjuntamente lenguajes diferentes: ingeniería, computación, física, biología, matemáticas, sociología, etc. En esta situación se da la dificultad de comunicar los significados de forma clara, que no resulte en una torre de Babel y sea posible intercambiar ideas de manera fructífera.

La organización de lo vivo. En Wisdom fuimos conscientes de que antes de decirle a los demás lo que deben de hacer, debíamos validar nuestra hipótesis de investigación, actuando nosotr@s mismos, para poder compartir la experiencia en lugar de indicarle a los demás el que adopten tal o cual perspectiva, técnica o metodología.

Nuestro marco teórico es la cibernética, como observadores afectamos a la realidad percibida y a la vez somos afectados por ella. Concebir un sistema complejo adaptativo, “sólo” requiere de cierto nivel de abstracción. Materializarlo y bajarlo a la realidad de tal forma en que la gobernanza sea orgánica y la operativa ágil, es harina de otro costal.

El investigador emprendedor

El sistema Wisdom es innovador de forma performativa, se organiza siguiendo los principios de la organización de lo vivo. Y está especialmente indicado para emprendedores e intraemprendedores que desean hacer las cosas de otra manera, dejando atrás la concepción BAU, aprendiendo a pensar sistémicamente pero también aplicando ese pensamiento al contexto “real”. En definitiva, se trata de tener una adaptación cognitiva funcional a los cambios que acontecen en el tránsito de nuestra vida, integrando en nuestra visión, la vida y el bienestar, empezando por nosotros como parte de un “todo”.

Algo tan complejo como son los seres vivos necesita de muchísimas partes e interacciones dinámicas a niveles visibles e invisibles. Que la materia se organiza a todas las escalas existentes es algo irrefutable, demostrado empíricamente. La búsqueda de las leyes de organización de la materia es lo que estudian las ciencias de la complejidad.

Entender cómo se organizan y cómo emergen las dinámicas de los sistemas complejos adaptativos es algo que nosotras aprendemos y ponemos en práctica, para poder vivirlo desde la conciencia. No hay una definición para la complejidad pero sí podemos reconocer las características que la definen.

 

 

Cada una de las partes cumple una función específica, pero ninguna de las partes es representativa de todo el sistema. Los nodos interactúan de forma no lineal en forma de red regulándose unos a otros. Todos somos seres humanos pero somos diversos. Los nodos interactúan entre sí dependiendo del contexto, con una actividad inhibidora o receptora retroalimentándose entre sí, de forma espontánea y también de forma consciente.

Los CAS

Los sistemas complejos pueden ser adaptativos, se transforman para resistir a través de mecanismos de defensa. Generan dinámicas que son muy difíciles de cambiar, se adaptan a través de estructuras jerárquicas y evolucionan. Es una de sus características, la complejidad adaptativa.

 

La adaptación supone que los organismos responden a su entorno, lo cual no implica que se vuelvan más complejos. Organismos unicelulares son capaces de adaptarse al medio sin desarrollar formas de vida complejas. Sin embargo, los sistemas complejos para adaptarse se vuelven más complejos, es en este sentido que evolucionan.

Conocer cómo funciona de forma aislada un sistema no nos permite entender las dinámicas del sistema del que forma parte en su totalidad.

Nuestras leyes de interacción están muy lejos de poder explicar cómo emerge la autoorganización. Se da de forma espontánea, sin líderes inteligentes que enseñen a los seres vivos. No hay una teoría unificada de los sistemas complejos sino que los vamos estudiando como podemos, con teorías diversas, procesos estocásticos, de control, dinámica no lineal y caos… pero no tenemos un marco teórico para conocer cómo funcionan las propiedades emergentes de la autoorganización, y mucho menos predecirlas. No podemos predecir cómo van a emerger las dinámicas cuando unamos diferentes partes. No podemos predecir nuevas funciones a partir de lo que ya conocemos. Al igual que en los bancos de peces o las parvadas de pájaros, en los sistemas humanos no siempre hay una dirección dictada por alguien en concreto.

El I+D+i

¿Podemos responder con las adaptaciones necesarias, de forma auto organizada, una vez alcanzados varios puntos críticos del sistema global? Por ejemplo, los límites bio-físicos planetarios. Tengamos en cuenta que la evolución construye sobre lo ya conocido, sobre lo existente, y que desde la robustez de estos sistemas es que surge la innovación. La naturaleza tiene más experiencia de I+D que cualquier empresa, dejemos que ella nos inspire y aceptemos que sabemos muy poco… y que como humanidad tenemos todo que aprender de lo que nos muestra. Empezando por reconocer que somos naturaleza.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Política de cookies
Privacidad